Habrás visto ya más de una vez la típica fotito o video cañonero donde sale un artista pasando por encima de un puñado potente de brasas ardientes.

Con los pies descalzos y ahí más chulo que un ocho cruzando el infierno.

¿Será verdad o un montaje?

Pues la clave del asunto está en una cosa que se llama conductividad térmica.

¿Qué es la conductividad térmica?

Pues igual que la conductividad eléctrica es la capacidad de un cuerpo para que por él circule la electricidad (electrones rabiosos paseando), pues la conductividad térmica es lo mismo pero con un flujo de calor.

El calor es energía que se está desplazando, y como no se desplaza igual a través del agua que a través de una barra de aluminio, pues se define la conductividad térmica como la capacidad del cuerpo para hacer fluir ese calor a través de sí.

¿Y eso para qué me lo cuentas?

Pues porque resulta que las brasas por las que salen los maquinones andando, son de madera y, aunque te parezca una locura, la madera es un conductor térmico malo.

Por eso, el calor que se transfiere hasta las patitas o los pies del gracioso que anda por encima, tarda hasta 2 segundos en transmitirse de forma que pueda llegar a quemarle de verdad.

¿Qué temperatura se alcanza en el interior de las brasitas de madera?

Pues se suelen alcanzar hasta unos 700 grados.

Pero lo dicho, mientras que ese calor llega o no llega hasta el pie del maquinón, ya han pasado un montón de milisegundos, y su patita invencible ya se ha ido de la escena.

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