Si tuvieras de repente un incendio en casa… ¿qué harías por intuición?

Cuando se tiene un incendio rápidamente nuestro instinto puede ser el de salir huyendo o querer apagar el fuego con agua. Sin embargo, se deben realizar ciertos tipos de pasos.

Tenemos esta situación: estás cocinando algo rico y de repente el fuego se pega a la cortina y rápidamente todo empieza a arder en llamas.

Lo más apropiado sería tomar un guante o paño para apagar la cocina, sea eléctrica o de gas, de ser posible cubre las llamas con algún paño o tapa para ahogar el fuego.

De no resultar efectivo, ubica el extintor de incendios y proceder a utilizarlo para evitar que el fuego se expanda y se descontrole.

Pero, no todos los casos son así, puesto que dependiendo del tipo de incendio hay distintos procedimientos.

Formas de apagar un fuego

Generalmente los incendios domésticos involucran materiales como madera, plástico, textiles. No obstante, también puede ser dado por un cortocircuito por algún aparato eléctrico, o por la expansión de algún gas en contacto con el fuego.

Es por ello que para apagar un fuego es imprescindible ubicar su fuente de origen.

¿Por qué es importante saber qué originó el fuego?

Si el fuego es producido por un cortocircuito lo mejor es eliminar la fuente de origen cortando la electricidad de la casa o habitación.

Por el contrario, si es porque se cayó una vela o cigarrillo encendido (o las brosas), y no te diste cuenta sino cuando ya empiezan las llamas, o por simple distracción en la cocina, lo más probable es que arda en llamas objetos como madera, tela, plástico, papel, cartón o el mismo sartén.

En este caso, cuando no se ha descontrolado la situación, puedes sofocar o ahogar el fuego eliminando el oxígeno con alguna manta de lana o una tapa grande.

De no resultar efectivo procedes en utilizar un extintor de incendios.

Tipos de extintores de incendio

Dependiendo del tipo de fuego que se haya producido será tu elección de extintor. 

Se clasifican como A, B, C, D y F, en EEUU este último cambia de F a K, y se diferencian de la siguiente manera.

Clase A: sirven para fuegos que implique madera, tela, cartón, plástico o papel, es decir, combustibles sólidos de esta categoría.

Ejemplo, estás preparando una cena especial y colocaste en el mesón unas velas y las encendiste. Pero recordaste que debes terminar de preparar algo y fuiste a la cocina porque habías olvidado que estaba encendida la estufa.

De repente hueles que algo se quema, revisas las hornillas y están apagadas.

Sales al comedor y te das cuenta que las velas se cayeron, la decoración se está quemando, el mantel igual y la madera se empieza a consumir. 

Para este tipo de situaciones es que aplica un extintor Clase A, los cuales hay de agua,  de agua pulverizada, de espuma y de polvo.

Clase B: son para fuegos donde el combustible sean líquidos como pintura, gasolina, entre otros.

Ejemplo, eres pintor de casas y tienes un compañero que le gusta fumar.

Estás realizando tu labor y dejaste a tu compañero haciendo unas mezclas en el patio, y de repente alarmado te llama que los botes de pintura están ardiendo en llamas.

Resulta que se le cayó el fósforo al lado del diluyente de pintura, un producto que es altamente inflamable y se esparció hasta llegar a las pinturas que estaban al lado.

En situaciones como estas, aplican este tipo de extintores ya que pueden ser de agua pulverizada, espuma o polvo.

Clase C: funciona para aquellos fuegos provocados por gases, por ejemplo, alguna fugas de gas de la cocina u otro artefacto con gas.

La cocina es uno de los sitios más propensos a sufrir más accidentes, y muchas cocinas funcionan con gas. Estos casos son más delicado porque el gas se expande fácilmente.

Además, estos extintores funcionan para incendios provocados por equipos electrodomésticos o sistemas eléctricos, debido a los componentes que posee.

Estos extintores son a base de dióxido de carbono (CO2) ya que no conducen la electricidad y hacen descender rápidamente la temperatura de los circuitos.

También los hay de polvo ya que sofocan el fuego por la sustancia pegajosa que producen.

Clase D: cuando el combustible es algún tipo de metal.

Generalmente este tipo de incendios son producido en las empresas que trabajan con metales en polvo, sodio o algún otro tipo de mineral inflamable.

Las empresas posee sus normas de seguridad dependiendo de la situación que lo origine. 

Estos extintores posee compuestos especiales para el tipo de metal en específico, por eso es propio de cada lugar de trabajo.

Clase F o K: son para aquellos incendios producidos más que todo en cocinas industriales,de restaurante o fábricas donde se manejan aceites de cocina no saturados, que pueden ser tanto de origen animal como vegetal.

Estás cocinando en la freidora y por una mala maniobra empieza a arder las llamas con las que estabas friendo las papas.

Para estos casos funciona este tipo de extintor, pues contienen acetato de potasio, y su contenido es similar a una especie de niebla.

Esto permite separar el oxígeno de la superficie que lo haya creado, en este caso el aceite.

Funcionamiento práctico de los extintores

Se puede utilizar un extintor en cuatro sencillos pasos:

  1. Ubica el extintor, descuélgalo y mantenlo en posición vertical.
  2. Revisa la boquilla de la manguera del extintor para verificar si posee o no alguna válvula de seguridad o pasador de anilla en la cabeza del extintor.
  3. Colócate a una distancia no menor a dos metros de distancia del fuego con la manguera en posición a las llamas.
  4. Y por último, presiona la palanca del extintor y puedes irte aproximando a medida que el fuego disminuya.

Curiosidad: generalmente los extintores que están en las casas, oficinas e incluso automóviles se les conoce como extintores portátiles, debido a que poseen un peso mejor a 30 kg. Los extintores superiores a este peso se les conoce como extintores móviles ya que necesitan ruedas para su traslado.