Recibes un mensaje de tus colegas y lees:

“¿Hoy qué haces, te vienes al cine?”

Esa pregunta es la mejor que te pueden hacer. Pero hay una respuesta que todos tememos, sobre todo si somos nosotros quienes tenemos que decirla:

“No puedo, tengo que estudiar”.

La verdad que estudiar en sí no es nada agradable, aunque sí es una buena cosa lo que estudiar nos ofrece, pero si tenemos algunos trucos o consejos para hacerlo más rápido, se puede conseguir que sea un asunto más ameno.

Y a veces hasta puede ser que cambies tu respuesta porque sí tengas tiempo de ir al cine.

1. Divide y vencerás

Dividir es siempre una buena estrategia, y también si se trata de estudiar.

El hecho de repartir toda tu cola de tareas pendientes en distintos grupos pequeños te ayuda a conseguir un progreso más productivo, ya que sabrás en cada momento lo que tienes que hacer y podrás hacer descansos entre un grupo de tareas y otra, sintiéndote así con más energía.

2. Hazte una zona de estudio sin distracciones

Da igual donde sea, no necesitas una mesa gigante. Pero sí que necesitas que tus distracciones se queden fuera, y puede que sea el mejor consejo de todos.

Las distracciones, aunque creas que sabes pasar de ellas, siempre tienen fuerza para distraerte. Así que ya sabes, ¡que se queden bien lejos!

3. Acostúmbrate a una rutina

El cuerpo y la mente necesitan un hábito para sentirse cómodos. Si has estado un mes sin estudiar no pretendas ponerte mañana el día entero.

El truco es crear una rutina poco a poco y que te vayas acostumbrando a ella. Por ejemplo, puedes empezar por estudiar una hora al día, que es relativamente poco tiempo, pero sin duda es mucho mejor que no hacer nada y luego querer hacerlo todo de golpe.

4. Comprender es mejor que aprender de memoria

No te aprendas las cosas de memoria como un ordenador. Eso, aparte de ser muy difícil de hacer, no te sirve para nada en la vida.

Tienes que ir directamente a la raiz de las cosas. ¿Qué es lo que estás aprendiendo? ¿de dónde viene? ¿para qué sirve?

Cuando le ves el sentido a las cosas es muy fácil memorizarlas. De hecho, se memorizan solas.

5. Explica lo que has aprendido

Dicen que no has aprendido algo hasta que eres capaz de explicárselo a una abuela. Y la verdad que ahí hay mucha razón.

Si tienes la capacidad no solo de aprender una idea, sino de explicársela a alguien, eso significa que realmente has interiorizado el concepto.

Además, el hecho de intentar explicarlo te obligará a tener que entenderlo antes. Y si quedaba algún cabo suelto, tu propio cerebro te va a avisar y te dirá: “oye, ¿pero esto de dónde sale?”.

Así que también es una especie de sistema de control, para que por tu propia cuenta puedas verificar si lo has pillado.

6. Estudiar para acceder a la universidad

Las pruebas para acceder a una carrera suelen implicar un estrés mayor del habitual, sobre todo porque en ellas se evalúan muchos conocimientos en muy poco tiempo.

Si es tu caso, por aquí tienes incluso más consejos sobre cómo estudiar para aprobar la EVAU.

Lo más importante de todo es que le pongas siempre esfuerzo y motivación, hay veces que parece que no sirve para nada.

Pero siempre es mejor meterle comida al cerebro que estar haciendo tonterías.