Cuando navegas por internet y estás mirando páginas de información, vídeos, mapas, etc... básicamente estás accediendo a archivos que están puestos en algún ordenador de algún lugar del mundo que te los sirve para que puedas verlos.

De ahí la palabra servidor, un dispositivo conectado a la red que te deja acceder a sus contenidos.

Para acceder a dicho servidor nuestro dispositivo debe conocer la dirección ip del mismo, y esta dirección es, básicamente, un número.

Pero nosotros no vamos por ahí escribiendo las direcciones ip para acceder a los distintos recursos web, lo que ponemos son palabras representativas, como wikipedia.org o salamarkesa.com

Eso es lo que se conoce como nombres de dominio.

Sin embargo, los servidores no son localizables simplemente con el nombre del dominio, se necesita conocer su dirección ip.

Y... ¿cómo sabe tu dispositivo a qué servidor tiene que irse, para ver los recursos de dicho servidor, si solo escribimos el dominio y no la ip?

Pues para eso están las DNS.

¿Qué es una DNS?

Del inglés Domain Name System, las DNS básicamente son una relación entre las direcciones de internet con las respectivas ip de los servidores a los que apuntan dichas direcciones.

En forma de analogía, lo puedes imaginar como una agenda telefónica que guarda cada dominio con la respectiva dirección ip a la que debe apuntar para encontrar el servidor correcto.

Es un sistema que actúa como intermediario.

Problemas comunes de las DNS

¿Alguna vez te has topado con el típico problema que dice que el servidor DNS no responde?

Los problemas con los servidores de nombres de dominio son graves tanto para los dueños del sitio (ya que pierden visitantes) como para los usuarios (ya que puede ser que se vean completamente impedidos para acceder a los contenidos que desean visualizar).

Por eso es importante mantener una configuración óptima y revisar con frecuencia que todo está correcto.

Más curiosidades sobre las DNS

Propagación

Cuando tenemos un dominio y queremos realizar modificaciones sobre las DNS, a veces hay que esperar hasta 24 horas hasta que dichos cambios surtan efecto.

Y eso es porque los distintos servidores DNS tienen una información y no pueden sincronizarse instantáneamente con el valor real que hayas elegido.

Lo que hacen es consultar cada cierto tiempo para verificar que todo sigue igual, pero puede ser que desde una actualización del DNS hasta que quede reflejado en el servidor pasen unas horas en las que se estén usando los valores antiguos en lugar de los nuevos.

Al efecto de actualización de los nuevos valores en todo internet se le conoce como la propagación de DNS.

Mini historia

Básicamente esta tecnología nació para facilitarnos la vida, ya que en los inicios de internet se accedía a los distintos servidores directamente mediante su dirección ip.

Y como podrás imaginar, no resulta nada cómodo tener que aprenderse o andar apuntando los distintos numeritos que representan los distintos servicios que queremos consumir.

Sería algo como tener que aprenderte los números de teléfono de todos tus amigos.

Allá por 1987, Paul Mockapetris y Jon Postel sentaron las bases de lo que el sistema de nombres de dominio es hoy en día.

Comprobar DNS

Puedes ver información sobre las DNS de cualquier dominio utilizando servicios gratuitos online.

Uno de los más conocidos y utilizados es IntoDNS.

Simplemente escribe un nombre de dominio y dale a enviar, verás que te aparece un montón de información acerca de la configuración del mismo.