Ambos son materiales muy usados en la ingeniería gracias a su versatilidad y resistencia. Y aunque se parecen mucho, tienen características distintas.

Pero antes de nada:

¿Qué son?

La fibra de vidrio: es un material que está formado por numerosos filamentos poliméricos que se basan en dióxido de silicio.

La fibra de carbono: es un material formado por muchos hilitos de carbono. Cada fibra es la unión de muchísimos hilitos finísimos de carbono. Sus propiedades mecánicas son como las del acero, aunque es muy ligera (aproximadamente como la madera o el plástico).

A continuación te presentamos los puntos clave en los que ambos materiales se diferencian:

Precio

La fibra de vidrio es más barata que la fibra de carbono.

Por lo general, la de vidrio es unas 10 veces más barata que la de carbono.

Dureza

La fibra de carbono aporta más dureza que la fibra de vidrio.

Resistencia

La fibra de carbono es más resistente que la fibra de vidrio.

Eso no quiere decir que la vidrio no lo sea, simplemente que la de carbono lo es más.

Peso

La fibra de carbono es más ligera que la de vidrio.

¿Cuál debería usar?

Si estás en un proyecto industrial importante con gran presupuesto, lo más probable es que te interese la fibra de carbono, por sus excelentes cualidades.

Pero sin embargo, eso no significa que la fibra de vidrio sea mala o menos útil.

De hecho, si la necesitas para algún proyecto casero o incluso un gran proyecto industrial pero cuyas exigencias no sean extremas, te interesa saber que la fibra de vidrio cumple sobradamente con las expectativas.

Incluso habrá casos en los que necesites una cierta flexibilidad, en los cuáles la fibra de vidrio es definitivamente la vía a seguir.

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