Lejos estamos ya de los tiempos donde ir al cole significaba sentarse a escuchar y hacer deberes en casa.

La forma en la que se transmiten los conocimientos al alumno es tan importante como la calidad y claridad de dichos contenidos. De nada sirve que un alumno se siente simplemente a escuchar porque lo más probable es que en pocos minutos ya haya perdido el hilo del monólogo.

A esta forma de transmitir conocimientos o enseñar en general se le denomina metodología educativa, y naturalmente hay muchas formas de enseñar.

Si me das pescado, comeré hoy, si me enseñas a pescar comeré mañana.

Es fácil que te lo den hecho, pero a menos que haya una alta concentración e interés por parte del alumno, difícilmente este llegará a empaparse del conocimiento que estamos tratando de transmitir.

Hay un tipo de metodología educativa que cada vez está más implantado en el sector educativo.

Metodologías activas en la educación

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Esta fantástica frase de Confucio lo resume y explica claramente.

  • No es lo mismo escuchar que practicar.
  • No es lo mismo oír una canción en otro idioma que redactar un texto paso a paso.

Involucrarnos en una tarea nos obliga a adquirir una serie de conocimientos, lo queramos o no, porque el hecho de hacer algo implica comprenderlo.

En este fundamento se basan las metodologías activas de la educación que cada vez se implanta más en las escuelas, como por ejemplo el colegio San Gabriel, pretendiendo mejorar tanto la calidad como la efectividad de la enseñanza infantil.

Ejemplos de metodologías activas

Estos son los ejemplos más activos en la actualidad:

Escape Room

Pues una de las más bonitas y eficaces, es la que trata de convertir la lección en un auténtico Escape Room.

Si no sabes qué es eso, básicamente se trata de un juego real donde los participantes deben resolver una serie de acertijos o misterios para abandonar una habitación.

De ahí el nombre "Habitación para escapar".

De esta forma el aprendizaje se hace mucho más motivador, además de ser un concepto que puede extenderse a todo tipo de asignaturas (idiomas, física, química, lengua, biología...).

Proyectos colectivos

Esta es una metodología bastante tradicional pero que si se organiza de forma competente tiene muchos resultados positivos.

Los trabajos implican la necesidad de una colaboración en equipo, algo que no se potencia en absoluto si tenemos un grupo de alumnos escuchando y haciendo exámenes. Por eso, la realización de proyectos colectivos son una forma para ayudar a los alumnos a reunirse con otros compañeros y lograr un objetivo propuesto.

Se puede implementar para cualquier asignatura, fomentando al mismo tiempo las habilidades sociales. Aunque bien es cierto que requiera de una correcta supervisión, para evitar que los más chulos se aprovechen de los más tímidos, desequilibrando la carga de trabajo.

Neuroeducación

Esta es otra de la lista, aunque no es de las más conocidas, pero indirectamente siempre está en juego. Su filosofía se resume principalmente en la siguiente frase:

El cerebro solo aprende si hay emoción.

Por eso, es una metodología que se basa en buscar aquellas tareas y formas de enseñanza que se concentren en jugar al máximo posible con un impacto positivo en las emociones del alumno, de forma que le sea más fácil aprender la materia en cuestión.

¿Cuál es la mejor?

Cuando se trata de conseguir el mismo objetivo con diferentes soluciones, no siempre hay una manera buena y otra mala.

Toda actividad cuyo objetivo sea la enseñanza, estará bien hecha si se hace con pasión y claridad.

Aunque bien es cierto, que las metodologías más eficientes son siempre las que están relacionadas con un impacto positivo en las emociones de los alumnos, dado que son estas las que aportan mayor interés y concentración por parte de los mismos.