Es de noche y miras el cielo, y rápidamente te imaginas qué se sentiría estar allá afuera.

Cuando hablamos del espacio nos imaginamos también naves espaciales, y entendemos que son todo aquel vehículo capaz de salir de la atmósfera terrestre y permanecer de alguna forma en el espacio.

Entonces la pregunta es:

¿Cómo las naves espaciales pueden salir fuera de la Tierra?

Pues, la respuesta es gracias a un combustible, el cual se inyecta a los cohetes propulsores, llamado hidrazina o hidracina.

¿Qué es la hidrazina?

Primero hablaremos que es la hidracina (hidracina con C) es una sustancia o compuesto inorgánico, altamente inflamable e incoloro.

Reacciona con el oxígeno y el dióxido de carbono, básicamente cuando hace contacto con el aire.

Se comporta de forma soluble diversos elementos, pero principalmente con alcohol, agua y amoniaco.

Se caracteriza por oler como el amoniaco gracias a su relación con esta sustancia.

Hay que entender que la formulación del amoniaco es una molécula de nitrógeno más tres de hidrógeno, NH3.

La formulación de la hidracina se puede realizar enlazando un par de estas moléculas de amoniacos.

Este enlace provocará la eliminación de un hidrógeno por molécula. Es decir, en vez de ser seis hidrógenos en la composición simplemente serán cuatro.

Lo que formará finalmente la hidracina, expresada como H2N-NH2.

Cuando se realizan derivados de este compuesto, todo el conjunto es llama como hidrazina concretamente (con Z).

Estos derivados conforman por ejemplo, la metilhidrizina, dimetilhidrizina o el hidrato de hidrazina.

Cabe destacar que estas sustancias son extremadamente letales por su toxicidad e inestabilidad química.

Usos de la hidrazina

Gracias a las investigaciones que se han hecho en esta era moderna, la hidrazina por su toxicidad es empleada de forma moderada. No obstante tiene diversos usos:

Una de las combinaciones más utilizadas que funciona para la creación de combustible es de hidrazina con el peróxido de dinitrógeno, el cual reaccionan en contacto con el agua.

Para ser más específicos, el uso más relevante es la metilhidrazina.

Esta es utilizada como combustible para los cohetes propulsores de las naves espaciales.

Sin embargo, la hidrazina también se puede encontrar otros usos como en el hidrato de hidrazina, que sirve como agente reductor de ciertos metales y a su vez como anticorrosivo.

En la industria farmacéutica para la elaboración de medicamentos y también para la fabricación de pigmentos.

Curiosidad: se empezó a experimentar con la hidrazina en la Segunda Guerra Mundial para combustible de aviones de reacción y también en bombas aéreas, lo que hoy conocemos como misiles.

Otros combustibles utilizados para las naves espaciales

Algunos combustibles diseñados para los cohetes espaciales son:

Dioxígeno líquido en combinación con hidrógeno líquido: es de bajo peso y poco corrosivo para la cámara de combustión donde reaccionan estas sustancias.

Rocket Propellant o RP-1: utiliza dioxígeno y queroseno. Curiosamente es menos tóxico que la gasolina o el diésel.

Un poco acerca de los tipos de naves espaciales

Cuando hablamos naves espaciales existen dos tipos, las robóticas, pues son manejadas por vía remota o de programación, las cuales son:

Satélites artificiales, que se encuentran en la órbita de la tierra y permiten observar o comunicar datos.

Sondas espaciales, viajan fuera de la órbita con el propósito de investigar y recopilar información.

Y también están las clásicas naves con tripulación, donde hay personas a bordo con fines específicos.

Las cuales pueden ser estaciones espaciales, que orbitan en el planeta con el propósito de realizar investigaciones, o transbordadores, que a diferencia de las estaciones espaciales, estas tienen la capacidad de volver a la atmósfera y aterrizar nuevamente.