A principios del siglo XX los científicos concluyeron que existían partículas aún más pequeñas que las bacterias, que eran responsables de propagar enfermedades.

Esto se determinó gracias a que unos investigadores realizaron pruebas en tejidos que supuestamente contenían bacterias infecciosas.

Sin embargo, al intentar eliminar dichas bacterias se llevaban la sorpresa de que todavía el tejido seguía infectado.

Algo raro estaba pasando.

Entonces... ¿qué son los virus?

Los virus son una especie de microorganismos (formas de vida muy pequeñitas) que no pueden ser detectados por el ojo humano.

Son considerados como formas de vida, pero no seres vivos como tal, ya que en principio no poseen células ni son capaces de relacionarse, reproducirse o alimentarse por sí mismos, las cuales son las características básicas que poseen todos los seres vivos.

Estas partículas son simplemente portadoras de información genética, en concreto ácido nucleico, y están compuestos por diversos elementos como fosfato, azúcar y algún compuesto nitrogenado.

Dependiendo de su composición los virus pueden portar ARN (ácido ribonucleico), ADN (ácido desoxirribonucleico), o ambas.

Los virus se denominan como parásitos por obligación, debido a que necesitan llegar hasta una célula, introducirse en ella para empezar con su ciclo de desarrollo.

Clasificación de los virus

Estos se pueden identificar de varias maneras, por su forma y por su material o información genética y reproducción.

Según su forma estos pueden ser

Helicoidales (estructura de hélice o espiral, muy similar a una escalera curvada o de caracol): Este tipo se puede observar solo en plantas.

Icosaédricos: Se manifiestan en los animales y tienen forma de un icosaedro, es decir, un poliedro de veinte caras o lados triangulares.

Circulares: También están los virus de formas circulares, cuya diferencia de los anteriores es que en vez de ser un virus icosaédrico, está recubierto o envuelto y tienen un aspecto esférico. Estos poseen más compuestos que los icosaédricos.

Mixtos: Son los que comparten forma helicoidal con icosaédrico.

Como se ha mencionado, los virus poseen ADN, ARN o incluso pudieran contener ambas. Es importante tener claro esto último, puesto que los virus pueden identificarse por siete tipos o maneras diferentes, que dependerán según su información genética y reproducción.

En primer lugar están los de tipo I, que están compuestos por ADN de doble cadena. Al tener esta particularidad las cadenas se separan para ir formando otro par de cadenas y así sucesivamente.

Los de tipo II, igualmente compuestos por ADN, la diferencia es que tienen una sola cadena, pero su reproducción es pasar de una cadena simple a una doble e irse duplicando.

Los virus tipo III ya no contienen ADN en su interior sino ARN, que sirven para transferir y transmitir la información genética a la célula en que la que se haya introducido. Este tipo de virus es de doble cadena y posee la misma forma de reproducción que los de tipo I.

Los de tipo IV son de cadena simple pero se pueden reproducir directamente, sin ayuda de otras enzimas dentro de la célula hospedada.

Los de tipo V son casi igual que los anteriores, solo que tienen que liberar las enzimas para poder reproducirse.

Los virus de tipo VI son de cadena simple, contienen su información genética en ARN pero poseen una enzima en concreto, a diferencia de los otros tipos que no lo tienen. Esta enzima hace que el ARN se convierta en ADN y permita tanto la integración como reproducción dentro del núcleo de la célula infectada.

Y finalmente los de tipo VII son de doble cadena, que pueden ser ARN doble pero que contienen fragmentos de cadena simple, de modo que necesita copiar el ADN para introducirse en la célula.

El primer virus de la historia

El primer virus identificado por los científicos como tal fue el virus del “Mosaico del Tabaco”, de tipo I con forma helicoidal.

Los investigadores estudiaban por qué se enfermaban los cultivos de plantas, hasta que descubrieron la existencia de microorganismos más pequeños que las bacterias estudiadas hasta la fecha.

Esta observación fue posible en 1935, gracias al microscopio electrónico.

Como se ha mencionado anteriormente, los virus son partículas tan minúsculas que solo pueden ser vistos por los microscopios modernos, gracias a los cuales se pueden distinguir sus cuatro formas genéricas (en forma de hélice, icosaédrica, circular y mixtos).

También hemos dicho que hay siete tipos de virus dependiendo de su información genética y reproducción, esto es importante saber porque dependiendo qué tipo es el virus puede ser más o menos peligroso para nuestro organismo.

Pero, cómo es que unos virus pueden ser más peligrosos que otros, si solo contienen ARN y/o ADN.

Todo depende del ciclo que ellos realizan dentro de la célula, y los virus poseen dos ciclos.

Ciclos de los virus

El ciclo lisogénico

Es la manera más suave en la que un virus se introduce en una célula, pues esta queda casi desapercibida dentro de nuestro organismo.

Este ciclo consta de tres etapas:

Absorción: es cuando el virus ya en el organismo, busca la célula más atractiva con la que pueda reproducirse. Recordando que en principio un virus por sí solo contiene nada más que ARN o ADN (además de algunas proteínas) aparenta ser algo normal en el organismo, por lo que el cuerpo no detecta peligro alguno.

Penetración: el virus encontró a la célula más atractiva y decide unirse a ella. Manda toda su información genética hasta que llega al núcleo de la célula elegida.

Latencia: una vez que toda la información genética del virus está en la célula, este necesita adaptarse a la forma en la que la célula estaba compuesta. Es decir, cambia su información genética a ADN, sin importar que en principio este fuera ARN o ADN.

El virus puede permanecer tranquilamente en este ciclo mientras se reproduce y puede que nunca llegue a ser nocivo y pase desapercibido dentro del cuerpo.

Ciclo lítico

En este tipo de ciclo, la célula en la que se ha introducido el virus muere, se rompe.

Pero, ¿por qué ocurre esto?

Vayamos paso a paso...

En rasgos generales cuando un virus muestra su cara de malicia y es plenamente lo que conocemos como virus, es porque ha llegado a su ciclo lítico.

Cuando ocurre este ciclo es cuando nos enfermamos y tener diversos síntomas, que dependen del tipo de virus que se haya desarrollado en la célula.

La diferencia de un ciclo a otro es que se reemplaza la etapa de latencia por etapa de eclipse. En esta etapa la célula parasitada se vuelve zombi y trabaja en favor al virus, la relación se vuelve tóxica y empieza a hacer réplicas de forma descontrolada.

Mientras el virus hace esta reproducción, a su vez va creando una barrera protectora para cada réplica, a esto se le llama etapa de ensamblaje.

Y, por último, el virus fabrica enzimas para destruir el contenido genético de la célula, es decir después de que la enamora, decide que lo mejor es matarla por completo y llega a la etapa de lisis o ruptura.

Entonces el virus está liberado y busca otras células para infectar dentro de nuestro organismo.

¿Cómo se transmiten los virus?

Esto puede ocurrir por transmisión directa o transmisión indirecta.

Transmisión directa: es cuando hay un intercambio directo de fluidos infecciosos de persona a persona.

Esto puede ser a través de vías de transmisión sexual, cuando estamos con una persona de manera sexual.

A través del sistema respiratorio, cuando una persona infectada de un virus estornuda, o tose, respiramos esas pequeñas partículas e inmediatamente quedan dentro de nuestro organismo.

También puede suceder si por contacto directo con la piel, cuando tocamos a una persona de forma sexual o no sexual y ciertos tejidos de su piel están infectados, automáticamente nos pasa el virus.

Y en casos poco comunes puede ser por transfusión de sangre, puede que no hayan realizado las pruebas pertinentes a una persona que desconoce que posee un virus, dona sangre y esta es pasada a otra persona que está completamente sana.

Transmisión indirecta: sucede cuando a través de otro ser nos contagiamos. Generalmente es a través de los animales infectados que nos pueden picar o morder y pasar el virus. También al consumir alimentos contaminados.

¿Cuáles son los virus más conocidos y cuáles son sus curas?

Herpes

Dentro de los virus conocidos se pueden encontrar el Herpes que puede ser tanto de tipo I como tipo II.

El herpes tipo I, es el herpes de labio. Se transmite básicamente cuando una persona infectada besa a otra persona en la boca gracias a la saliva, pero también puede que haya un contacto con los genitales y causarle un herpes genital, el cual ya es de tipo II.

El herpes puede manifestar o no síntomas, estos síntomas pueden ser dolor en el área, si es en el labio puede ser de forma interna o externa y si es en los genitales puede doler al momento de orinar o defecar. O bien puede causar malestar general, fiebre, comezón o pequeñas verruguitas.

El herpes de labio puede desaparecer en una o dos semanas sin tratamiento alguno, el genital necesita de medicamentos para desinfectarlo.

Los tratamientos que recetará el doctor pueden ser comprimidos por vía oral y pomadas, así como analgésicos para aliviar el dolor.

Una vez que contraes herpes genital, este puede quedar en tu cuerpo de una forma no agresiva pero puede volver a manifestarse dependiendo de la persona y factores externos.

Rotavirus y Reovirus

Provocan problemas en el sistema respiratorio como en el caso del reovirus, pero generalmente ambas están asociadas a poblema gastrointestinales, las cuales causan diarrea, cólicos, fiebre y vómitos.

Estos se pueden contagiar por vía oral o por consumo de alimentos en mal estado o agua contaminada.

Se puede prevenir con la inyección de vacunas, sin embargo, si estás infectado lo importante es evitar la deshidratación y mantenerte con sueros.

Otros virus

Existen otros virus más peligrosos como el Parvovirus, el Ébola, el Sida y la Hepatitis B.

En estos casos los tratamientos son más minuciosos y se necesita extremo cuidado para poder combatir con la infección.

Vacunas

Por más investigaciones que se hayan realizado a lo largo de los años, los científicos todavía no consiguen curas totales, simplemente hay vacunas que pueden evitar el contagio de algunos virus, pero estas no los eliminan y como tal siguen en el ambiente.

Y además, estas vacunas deben estar en constante actualización debido a que los virus tienden a mutar y volverse más resistentes. De ahí viene la importancia de vacunarse periódicamente.