La lluvia no es más que la precipitación del agua dentro de lo que
se conoce como ciclo del agua.

Pero… ¿qué significa eso?

No es ni chino, ni mandarín, y tampoco es
que el cielo tiene reservas ilimitadas de agua y cae porque quiere.

La lluvia funciona de la siguiente manera.

Fases de la lluvia

Primero que nada se debe tener claro que la
lluvia está compuesta de agua.

Nuestro planeta está constituido por un 70%
de agua en su superficie.

El agua se encuentra de tres estados distintos:

  • Sólido, cuando está en forma de hielo
    como en los glaseares.
  • Líquido, como las concentraciones
    llamadas ríos y mares.
  • Gaseoso, esto ocurre cuando se calienta
    el agua y las gotitas empiezan a subir formando vapor.

Para que el fenómeno atmosférico natural suceda es importante que se manifieste
la evaporación, condensación y precipitación.

Cuando el agua que está en la superficie
del planeta se calienta, por el contacto directo de los rayos del sol, ocurre
lo que se denomina como evaporación.

Esto quiere decir que esta agua que estaba en estado líquido pasa al estado gaseoso, formando partículas diminutas llamadas vapor de agua.

Una vez que ocurre la evaporación, estas partículas o moléculas de agua se dispersan y van subiendo a la atmósfera.

Al ya no estar todas juntas, pierden densidad y tienen espacio para ser libres y flotar en el aire.

Luego, las moléculas que están libres van ascendiendo y a medida de que esto pasa se enfrían y poco a poco las gotitas se van juntando.

Esto hace que se vayan formando las nubes en el cielo, con ayuda de las corrientes de aire y las bajas temperaturas, y de este modo ocurre la condensación.

Pero, esto no quiere decir que rápidamente
se conviertan nuevamente el agua y caigan por efecto de la gravedad.

En realidad las nubes pueden mantenerse en suspensión por largos periodos de tiempo.

Si te das cuenta hay todo tipo de nubes, y
casi siempre están en el cielo, sin embargo, no con todas ocurre la lluvia
inmediatamente.

No es como si miraras una nube y ya llovió.

Es necesario que estas nubes que se están formando, se carguen de suficientes partículas de agua, para que se junten y se vuelvan más densas.

Y, es en ese entonces que la nube va a poder liberar el exceso y ocurra la precipitación, es decir, la lluvia.

Ahora, si las nubes no tienen la cantidad suficiente de moléculas de agua simplemente andarán suspendidas, dejándose llevar por las corrientes de aire que hay en el cielo.

Tipos de lluvia

Así como hay tipos de nubes, pues hay tipos
de lluvia.

Estas se manifiestan dependiendo de la
intensidad con la que se aproximen las nubes por las corrientes de aire, y la
cantidad de agua acumulada en ellas.

Generalmente, se le dice lluvia a esa precipitación que no cae con
una intensidad moderada.

Sin embargo, esta puede variar manifestarse
en distintas formas, algunas son:

  • Llovizna o garúa, es como cayera en forma de spray, por lo que su intensidad es leve y duran poco tiempo.
  • Chubasco, chaparrón o aguacero, son lluvias con gotas más densas que son moderadas a fuerte.
    Tienen un periodo de duración corto, por lo que es algo que ocurre muy rápido.
  • Monzón, son precipitaciones intensas y continuas que se manifiestan en zonas de clima húmedo.
  • Tormenta eléctrica, esta lluvia es la que viene junto con cargas eléctricas, truenos y relámpagos. Pueden ser tanto leves como intensas.

Curiosidad:
el rocío, como tal esta no es lluvia sino una condensación
del agua en el ambiente, creando capas de agua fría alrededor de las superficies.

También puede suceder que en zonas aún más frías, con altitudes superiores a los 500 m, en vez de caer lluvia, cae nieve o granizo.

Esto se debe porque las partículas de agua en vez de condensarse y juntarse, se enfrían y se van cristalizando.

A medida de que se cristalizan es que empiezan a juntarse y a formar los copos de nieve.

O en el caso de ser granizo, las partículas de agua no se cristalizan completamente, pero si se forman como pequeños hielos en cada gota.