Son todos aquellos restos que pueden ser animal o vegetal que se conservan por largos periodos de tiempo. Son la muestra de que ha existido la vida desde tiempos remotos.

Los  fósiles se mantienen conservados gracias a rocas sedimentarias, es decir, rocas sólidas que se van acumulando en especie de capas.

Etimológicamente “fósil” es una palabra proveniente del latín que quiere decir desenterrado o excavado.

Identificación de los fósiles

Los restos que se preservan generalmente son de partes duras como los troncos de las plantas o huesos de animales.

Dentro de los tipos de fósiles también están aquellos donde queda el molde o impresión, plasmado en los sedimentos como huellas o animales petrificados.

Y, además, se toman como fósiles aquellas sustancias descompuestas de origen vegetal o animal y que se convierten en petróleo, gas o carbón.

Por lo que constantemente estamos en contacto con restos fósiles, por ejemplo, al transitar por las calles o en los envases de plásticos derivados del petróleo.

Procesos de fosilización

Para que un resto se convierta en fósil necesita pasar por cambios que son tanto químicos como físicos en periodos de tiempos extensos de miles a millones de años.

Al momento de que un organismo muere, este empieza a cubrirse por varias capas de materiales como barro y sedimentos.

Sucesivamente se van enterrando y posteriormente mineralizando hasta llegar a la petrificación del cuerpo.

En algunos casos los fósiles pueden manifestarse como cápsulas debido a que los organismos sufren un encierro.

Estas formas de preservación muy bien puede ser producto de glaciar, cuando el hielo se congela alrededor del cuerpo, o por la resina de algún árbol.

Los fósiles más comunes

En resumen los tipos de fósiles serían:

  • Por petrificación: que son las conservas de huesos o troncos.
  • Por impresión: son aquellos que quedan plasmados como huellas.
  • Por congelación: a diferencia de los anteriores que se mantuvieron en capas rocosas, estos restos se conservan principalmente en hielo.
  • Por inclusión: son los insectos, y en algunos casos reptiles pequeños, que fueron cubiertos y endurecidos por la resina de algún árbol.
  • Por sustancias: son restos en los que su materia se pudo transformar en gas natural, carbón o petróleo.

También se pueden clasificar como fósiles de dinosaurios, que son muy conocidos; los homínidos que sirven para el estudio de los seres humanos en la prehistoria.

Están los fósiles marinos que posiblemente sean los más abundantes si nos fijamos en la extensión y profundidad del mar.

Los fósiles vegetales destacan por el hecho de que la mayoría se transforma en carbón, no obstante, también se preservan restos como semillas o tallos y los que están en ámbar o resina.

Por último está los denominados fósiles vivientes, que son aquellos organismos tanto vegetal o animal, incluso bacterias, que se creían extintos pero que se han encontrados vivos.

Lo curioso de estos es que la mayoría están en los océanos, costas y playas como son los braquiópodos, los cuales actualmente se registran alrededor de 300 especies.

Uno de los más conocidos es el celacanto un pez que se creía extinto hace millones de años.

El estudio de los fósiles

De estos se encargan la paleontología, ciencia que además de estudiar esta clase de restos, también los interpreta para indagar acerca de cómo fue la vida en la Tierra anteriormente.

Esta ciencia tiene diversas ramas que principalmente son la paleobiología, bicronología y la tafonomía.

Curiosidades

Galileo Galilei (1564-1642) conocido por su estudio de los astros y exponer su hipótesis de que la tierra no era el centro del universo.

Además de ello examinó los fósiles y sostuvo que estos eran restos reales de seres y no objetos inanimados como se creía anteriormente.