Debajo de la piel y antes de llegar a los huesos hay unos tejidos algo blandos, estos comúnmente los llamamos músculos.

Sin embargo, no solo estos son músculos, hay de distintos tipos:

  • Músculos estirados o esqueléticos.
  • Músculos lisos o viscerales.
  • Músculos cardíacos.

Músculos estirados o esqueléticos

Los músculos esqueléticos son los que, así como su nombre lo indica, recubren el esqueleto.

Nos permiten realizar movimientos de forma voluntaria en conjunto con los huesos. En pocas palabras, somos capaces de moverlos cuando queramos.

Se estima que el ser humano posee aproximadamente 650 músculos voluntarios.

Estos músculos y huesos están conectados por unas cuerdas de tejido fibroso, las cuales reciben el nombre de tendones.

Un tendón es capaz de estirarse y contraerse, es decir es flexibles. Eso es lo que permite que nos podamos mover libremente.

Partes de los músculos esqueléticos

Los músculos esqueléticos se pueden dividir en cuatro partes principales: cabeza, tronco, extremidades superiores e inferiores.

Cabeza

Se encargan de proteger la cabeza y además permiten que podamos hacer movimientos como masticar y expresiones faciales.

Estos se dividen en:

Músculos masticadores: son los que se alojan en la altura de la mandíbula y permiten ejercer el movimiento de la masticación.

Estos son los temporales, maseteros, pterigoideo internos y externos.

Músculos cutáneos: son finos y se arropan con la piel permitiendo realizar expresiones.

Se pueden encontrar como músculos de cejas y párpados, nariz, labios y orejas.

  • Músculos de cejas y párpados: permiten mover cejas y párpados, además, involucra el cuero cabelludo y el dorso de la nariz.
  • Músculos de la nariz: dan movilidad a la nariz y hace que podamos ensanchar las fosas nasales.
  • Músculos de los labios: permiten mover los labios para acciones como hablar, fruncir o sonreir.
  • Músculos de la oreja: en ellos están los músculos que están en la oreja y la rodean.

Tronco

En los músculos del tronco podemos ubicar cuatro secciones: espalda, abdomen, perineo y tórax.

Músculos de la espalda: estos abarcan desde la parte inferior de la cabeza hasta la parte baja de la espalda a distancia de la pelvis.

Permiten que nos podamos mover y mantener una postura erguida o derecha.

Los músculos de esta sección más conocidos se pueden dividir en:

  • Plano profundo, son los que están más cerca de los órganos y son los espinales, serratos dorsales y sacrolumbares.
  • Plano medio, se ubican en conjunto con el hueso del omóplato y columna, estos músculos son el angular del omóplato y romboides.
  • Plano superficial, son los que está más a la vista y puedes sentir fácilmente, se componen de los músculos trapecio y el dorsal ancho.

Músculos del perineo: están ubicados en la parte baja de la pelvis y cambian dependiendo si eres hombre o mujer.

Estos se pueden dividir en los planos superficial, medio y profundo.

Músculos del tórax: se encuentran a la altura del pecho y se dividen en dos partes.

  • Músculos superficiales: pectorales, subclavio y serrato.
  • Músculos profundos: intercostales, subcostales y transverso del tórax.

Músculos del abdomen: se ubican en la parte frontal central del cuerpo y se compone por tres grupos.

  • Anterior, son los cuadritos que están a lo largo de la barriga y se ven de forma superficial, llegan hasta la pelvis.
  • Lateral, están ubicados a los costados, desde las costillas en dirección a la cadera.
  • Posterior, son los músculos más profundos del abdomen, pues se comunican con la columna vertebral.

Extremidades superiores

Básicamente son los que te permiten mover los brazos con tranquilidad.

Estos músculos son los de:

  • Los hombros, en ellos se ubican los deltoides, supraespinosos, redondo mayor y menor, subescapular.
  • Los brazos, se distinguen en bíceps y tríceps, que son los que hacen que te veas musculoso.
  • Los antebrazos y las manos, estos comprometen el antebrazo y parte de la movilidad los dedos.

Estos son los pronadores, supinadores, cubitales, flexores y extensores de los dedos, abductores del pulgar y palmares.

Extremidades inferiores

Involucran lo que es la pelvis, piernas y pies. Estos hacen que podamos caminar, correr y ponernos de pie.

Algunos de estos son los glúteos, obturadores, cuádriceps, abductores del muslo, sartorios, tibiales, peroneales y gemelos.

Además, hay flexores, extensores y abductores que permiten la movilidad de los pies al igual que ocurren con las manos.

Músculos lisos o viscerales

Este músculo se diferencia de los del abdomen pues no tiene relación en sí con los huesos del esqueleto.

Su conexión es con los órganos internos como el esófago, intestinos, estómago, útero, entre otros. Por eso el nombre de viscerales.

La diferencia es que los músculos viscerales están en las paredes internas de los órganos, es decir que los recubren y protegen.

Además, permiten que cada órgano cumpla su función específica de forma correcta.

Los músculos viscerales o lisos son involuntarios, es decir, nosotros no lo podemos controlar, y su tejido es distinto al de los otros tipos de músculos.

Curiosidad: se consideran músculos lisos aquellos como los que están en el ojo que permiten dilatar el iris.

Incluso hay músculos en los vasos sanguíneos, en arterias de gran tamaño, y en los vasos linfáticos.

Y, por último, también hay músculos lisos en la piel, que son esos que permiten que se te erice el vello corporal y en el cuero cabello.

Músculos cardíacos

Estos músculos son los que básicamente se encuentra en las paredes del corazón.

Las paredes se dividen en: epicardio, miocardio y endocarpio.

Se distinguen de los otros músculos debido a que presentan un tejido propio.

Este es de fibras cortas y gruesas, con varias ramitas que se conectan y puede contener más de un núcleo.

A diferencia del esquelético, por ejemplo, que sus fibras son más alargadas y poseen múltiples núcleos.

Se caracterizan por ser parte de los músculos involuntarios de nuestro organismo, es decir, no podemos hacer que funcione cuando queramos.

Quizás podemos tratar de relajarlo haciendo algo de respiración, sin embargo, siempre está en constante movimiento.

Una persona sana dará aproximadamente dará unos 100.000 latidos diarios. Imagínate si multiplicas esa cifra por los 365 días del año… es bastante.

Por ello que es importante mantener nuestro corazón sano comiendo saludable y haciendo ejercicios.

Esto no solo beneficiará a los músculos del corazón, sino también a los músculos lisos y esqueléticos.