Admítelo, el arroz pegajoso y pastoso está muy rico cuando tienes entre manos un risotto de setas, pero hay días que lo que quieres es que quede bien suelto.

Que puedas jugar con los granos de arroz en el plato y disfrutar de su textura al comerlos, sintiendo ese característico toque de sutil dureza.

Pero eso no es algo que se consigue así como así, hay que poner empeño y dedicación y, por supuesto, conocer los trucos para que el arroz quede suelto.

Y exactamente eso es lo que vas a aprender en este artículo, para que la próxima vez que te pongas a cocinar, todos se queden asombrados con tus dotes culinarias.

Paso 1. Elige la variedad adecuada

Cuando vas al supermercado verás que hay muchos tipos de arroz. Eso no es así sin motivo.

La razón es que cada tipo de arroz tiene un uso más adecuado para una receta concreta. No es lo mismo hacer un risotto que un basmati con pollo al curry.

Si tu objetivo es que quede bien suelto, te recomendamos elegir una de estas variedades:

  • De grano largo
  • Basmati
  • Vaporizado

Si escoges alguna distinta, será más complicado (aunque no imposible) conseguir el resultado que buscas. Además, en cuanto al precio todos están más o menos en la misma línea.

Paso 2. Eliminar la mayor cantidad de almidón posible

El almidón del arroz es donde se encuentra la mayor reserva de energía del mismo, en forma de hidratos de carbono, pero también es el causante de esa pegajosidad que queremos evitar.

De hecho, el almidón se usa muchísimo como espesante para salsas. Y si no le quitamos al arroz el exceso de almidón, será bastante difícil conseguir que quede suelto.

Por eso, lo primero que haremos antes de ponerlo a cocer es lavarlo.

Cómo lavar el arroz para quitar el almidón

Muy fácil.

Lo meteremos en un bol con agua y lo acariciamos con las manos suavemente, mientras vemos que el agua se va poniendo cada vez más blanca.

Luego lo pasamos por un colador para quitar el agua y volvemos a lavarlo. Lo ideal es repetir este proceso varias veces para conseguir que quede lo más limpio posible.

Paso 3. Añade un poco de limón al agua

Cuando pongas a hervir el agua para cocer el arroz previamente lavado, añade también unas gotas de limón exprimido.

Este remedio es excelente para hacer que los granos queden más sueltos y, si no añades demasiado, ni siquiera notarás el sabor.

Si encima añades un poco de vinagre, pues mejor que mejor.

Paso 4. ¡Déjalo tranquilo!

Alguna gente se cree que para cocinar hay que estar constantemente removiendo las cosas, y no es el caso.

Si te pones a remover el asunto como si aquello fuese una pista de baile, estarás rompiendo los granos, aparte de extrayendo el poco almidón que pueda tener todavía y ayudando a que se quede todo pegajoso.

En este caso es preferible que haya bastante cantidad de agua y que lo dejes nadando tranquilamente mientras se cuece a fuego lento.